jueves, 7 de agosto de 2014

Tu maldita voz.

Solo recuerdo un puente de madera, sin barandilla y casi roído... con una brisa en el pelo tan agradable como el mismo atardecer ante nuestros ojos. Y allí estoy yo aún, oyéndote cantar.

domingo, 2 de marzo de 2014

YOU ARE MY LEMMON.

 Y cuando no puedo dormir, te imagino abrazándome. Sin más, tumbados. Dándome esos besos magnéticos que me relajan. Porque sí, tú me relajas con la misma fuerza con la que eres capaz de desordenarme. Pero, claro, eso solo lo puedes hacer



viernes, 7 de febrero de 2014

¿No?



Tampoco creo que sea mucho pedir que te marquen de los pies a la cabeza o que las despedidas sean interminables.