Y el día de su funeral se oirá una voz de fondo: "Pobrecita, murió sin encontrar el amor de su vida".
Pero lo que nadie oirá será su grito bajo tierra "¡Maldito sea el día en que me dijeron que no tuviese miedo a morir vestida de bailarina! Porque desde ese día no he dejado de morir de amor, amor por la danza".
No hay comentarios:
Publicar un comentario